Disney World ¿un lugar de magia o de sentidos?

Bienvenidos a un “universo de fantasía, música y entretenimiento inevitable”

Todos sabemos que Disney es magia, pero ¿La gente paga anticipadamente por utilizar sus 5 sentidos durante horas? A parte de hacer a su consumidor feliz, ése es el propósito. ¡Qué maravilla!

El parque de diversiones de Disney es un lugar que hace feliz desde a un niño hasta el papá y el abuelo. ¿Cómo es esto posible? Utilizan todos sus sentidos y ellos como negocio se dan a la tarea de que así sea.

Desde el momento que estás parado en la entrada del parque ya sientes una cierta emoción de felicidad, sus colores, sus formas, su arquitectura, sus melodías y demás.

Disney utiliza el marketing sensorial en su máximo esplendor. Tiene tan bella arquitectura que sería imposible no mirar, no apreciar, tanto que una foto no pudieras evitar tomar.

Figuras de sus personajes por doquier, botargas caminando por los pasillos, tiendas a tu alrededor y la alegría de otras personas que están expuestas a los mismos sentidos y las mismas emociones que tú.

Sus tiendas de recuerdos son tan atractivas a la vista que no entrar sería un pecado. Pero ¿qué es lo más interesante de estar dentro de estas tiendas? Tanta variedad de productos que te dicen tócame, apréciame, pruébame, tómate fotos conmigo y luego cómprame. Vídeos y canciones de películas de Disney, aroma dulce y letreros en espacios de la tienda que exhortan felicidad y deseo de comprar. Tienes la oportunidad de experimentar esos sentidos repetidamente.

Después llega el momento en que te subes a los juegos mecánicos una y otra vez. Escuchas esas canciones de tus películas favoritas de Disney e incluso te puede tocar ver el fantástico desfile con algunos de sus personajes principales. Nuevamente activas tu sentido de la vista y oído. Claro, no falta quién después de tanta emoción va y compra algo de su personaje favorito.

Cuando eventualmente te has cansado un poco, pasas por esos establecimientos de comida que despiertan el hambre o antojo. Diferentes olores, diferentes texturas y sabores, lo único que sabes es que todo te parece delicioso. Después de decidir cuál de todas las opciones es la mejor para comer, haces fila, pides, pagas, te sientas, relajas tu cuerpo y disfrutas de tu momento.

Finalmente, llega el show nocturno donde todos se reúnen a ver el castillo y sus fuegos artificiales. Es ese el momento en que te detienes y piensas… tengo que regresar.

A partir de ahí, Disney sabe que logró su objetivo y que para ti el exponerte a todos tus sentidos te brindaron felicidad y algunas bolsas de recuerdos.

¿Quién dijo que no es un placer pasar horas en este mundo tan maravilloso o más bien en este mundo de tantos sentidos?

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